sábado, 8 de marzo de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
Notas y consejos
RECOMENDACIONES PARA
LA ADQUISICION DE UN CACHORRO
Por Marita Subiza
Es el fin de este artículo poder ayudar a todas
aquellas personas que están interesadas en adquirir un cachorro. Es importante
comprender que la mayorías de estas recomendaciones son generales a todas las
razas.
.
La decisión de la compra de un perro, quizás
sea el más importante. Es aquel
momento donde toda la familia decide
adoptarlo como un integrante más de la misma. No debe ser una decisión tomada a
la ligera, ya que será nuestro compañero a lo largo de muchos años. Debe
estudiarse detenidamente cuál es la raza que más se adapta a nuestras
necesidades. No todas las razas son para todas las personas, cada una de ellas
son diferentes, cada raza debe respetar su patrón genético, no podemos
pretender que un animal puramente de compañía tenga aptitudes de defensa.
Lo que pretendemos es dar una norma general
para la selección de un cachorro..
Una vez que hayamos decidido la raza, es
importante que el ejemplar a adquirir tenga sus papeles de inscripción a Federación Cinológica
Argentina. No es un simple trámite, ya que en estos documentos se identifica todo el árbol genealógico
de nuestro futuro perro. Nos
garantiza que los perros son criados bajos ciertas normas que nos exige la
Federación, así sabemos cuales son sus padres y como es la historia de su
progenie, Podemos investigar con los nombre de los padres las futuras aptitudes
de nuestro cachorro.
La primer norma de selección es conocer las cualidades naturales de
los padres, y si es posible su línea de sangre ( porcentaje de individuos aptos
en su progenie).
Recomiendo visitar el criadero,
conocer el ambiente donde
fue criado, las condiciones sanitarias y de limpieza.
Como segundo paso evaluaremos la calidad de la
madre, su grado de atención con los cachorros, la estabilidad del carácter,. La
integración social o la autonomía
del perro dependen en gran medida de la relación con su madre.
Es por eso también tan importante, no separar el cachorro de su madre hasta que
estén dadas las condiciones; nunca
antes de la octava semana. La madre juega, enseña, pone limites, en el mismo
idioma, por lo cual, llevarlo antes es educarlo sin naturalidad y sin los
matices sutiles de la auténtica progenitora.
En la camada debemos buscar un cachorro que se
integre en los juegos comunes y que busque interacción entre los hermano, con
la madre o con los criadores humanos. También es importante evaluar si ante un acontecimiento nuevo, el cachorro muestra autonomía e interés
por explorar.
Es importante diferenciar autonomía de independencia.
Autonomía: Busca jugar con camadas y criadores.
Ante la novedad, se acerca a explorar. Acepta correcciones de la madre sin
miedo, ante una experiencia mala, se asusta un poco pero después actúa normalmente Sabe refugiarse en la madre.
Independencia: juega solo y le molesta ser
interrumpido por sus hermanos o
criadores. Tiende a ignorar las novedades. Rechaza el contacto con gente nueva.
Ante un susto se refugia en un rincón. Esta última condición los hace poco
aptos para el trabajo.
El cachorro debe estar desparasitado, por lo
menos dos veces, y junto con el cachorro se debe desparasitar a la madre. Cuando se retira un cachorro de su
criadero, debe hacerse un examen parasitológico para tratarlo individualmente
si hiciera falta.
No olvidar la conveniencia de solicitar los certificados
de libre de displasia de los padres.
Hay que controlar la mordida del cachorro, la
que no debe ser prognático ni
enognático. La mordida debe ser en tijera, los dientes superiores deben apoyarse sobre los
dientes inferiores.
Controlar el color de ojos, no son permitidos
los ojos celestes.
El manto debe ser tricolor, no puede faltar
ninguno de los tres colore:, negro,
blanco y marrón fuego.
Controlar los papeles de FCA, ante cualquier
duda consulta previamente con la Federación. No son admitidos papeles de otras
instituciones, ya que no tienen valor. FCA es la única entidad reconocida
internacionalmente.
Controlar los certificados de vacunación, y
desparasitación,
Notas y consejos
El aseo y cuidados de los Boyeros Suizos
Estos consejos van
sobre todo dirigidos a los propietarios de Boyeros de Berna, ya que es la raza
que tiene el manto largo.
Un cepillado
periódico debería ser suficiente parta mantener en forma el pelaje de nuestro
perro, recurriendo al baño solo en ocasiones especiales. Sobre este particular,
la constancia es la virtud que más cabe destacar.
Dependiendo de
la raza del perro elegiremos los útiles dimensionados a la dureza y longitud
del pelo.
Primero
situaremos al animal sobre una mesa o repisa desde la cuál tengamos fácil y
cómodo acceso a toda su anatomía.
Empezamos
pasando los dedos por el pelaje del animal, detectando y eliminando todos los
objetos y partículas extrañas adheridas al manto, así como posibles nudos.
A continuación
cepillaremos enérgicamente con el cardador para quitar la borra en la dirección
del crecimiento del pelo, para acabar con un cepillo o gamuza en las razas de
pelo corto y con el peine en las de pelo largo, esta vez en las dos direcciones.
Frecuencia:
Las razas de pelo largo, con propensión a la formación de nudos, requieren un
cepillado diario de mantenimiento, incluso varias veces al día en periodos de
muda, mientras en las razas de pelo corto es suficiente una vez por semana.
En general,
los perros de ciudad, donde el aire está saturado de polvo y partículas en
suspensión que se adhieren al pelo, requieren mas cuidados que los que viven en
el campo, donde las condiciones ambientales son más naturales.
En condiciones
normales, un par de baños anuales son suficientes para nuestro perro. El aseo
rutinario mantendrá en perfecto estado de limpieza a nuestro can. Esta
parquedad en los baños no es debida a que a los perros no les guste o convenga
el agua, en muchas ocasiones les encanta; es el champú lo que les es
perjudicial para el equilibrio de los aceites naturales del pelo.
Por añadidura,
el perfume del jabón suele molestar en demasía a nuestro compañero, Comenzaremos
duchando al perro con agua tibia empezando por la cabeza y con el que se
revolcará a la primera ocasión con tal de recuperar su olor a perro. Así pues,
debemos elegir un buen champú y un acondicionador especialmente formulado para
perros que ocasione el mínimo trastorno a nuestro compañero.
Tras un paseo
por el campo suele ser suficiente un baño con agua tibia para quitar el barro.
Antes de
iniciar el baño cepillaremos el perro con el cardador para evitar que el pelo
se apelmace.
chorro cerca
del cuerpo para que el agua penetre a fondo en el pelaje.
A continuación
aplicaremos el champú, primero en la cabeza y luego en el cuerpo, procurando
friccionar bien el pelaje. Con la mano cubriremos los ojos del animal para
evitar que le entre el jabón.
Enjuagaremos a
conciencia procurando eliminar absolutamente todo el champú.
Al finalizar
el baño debemos poner especial atención en el secado. Primero, y en el caso que
no dejemos que el animal se sacuda, un escurrido de arriba -abajo, delante
-atrás con las manos, luego un secado con la toalla en sentido del pelo, para
evitar la formación de nudos y finalmente un acabado con el secador,
especialmente en las razas delicadas y de pelo largo.
Los cachorros
menores de tres meses son un caso aparte. Solo debemos bañarlos en ocasiones
excepcionales y preferentemente bajo consejo veterinario. En todo caso debemos
prestar especial atención al champú que utilizamos y sobre todo al secador. En
los cachorros es imprescindible el uso del secador tras el baño para procurar
que no pasen frío.
Fuente: La red
de Los Amigos de los Boyeros de Berna, España
viernes, 7 de febrero de 2014
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