domingo, 28 de septiembre de 2014
sábado, 27 de septiembre de 2014
miércoles, 6 de agosto de 2014
martes, 5 de agosto de 2014
Para entender mejor una exposición
Reynaldo de La Tregua
SISTEMA DE JUZGAMIENTO DE EXPOSICIONES DE ESTRUCTURA Y BELLEZA
SISTEMA DE JUZGAMIENTO DE EXPOSICIONES DE ESTRUCTURA Y BELLEZA
FEDERACION
CINOLOGICA ARGENTINA
Las razas
caninas se dividen en 10 grupos, según reglamentación de
la Federación Cinológica Internacional:
GRUPO 1: perros
de pastoreo y boyeros (excepto boyeros
suizos)
GRUPO 2: perros
molosos y boyeros, incluídos Pinscher y Schnauzer (se hace esta aclaración porque Pinscher y Schnauzer no son molosos)
GRUPO 3: terriers
GRUPO 4:
dachshunds
GRUPO 5: perros
de tipo Spitz (orejas naturalmente
erectas y en punta) y primitivos
GRUPO 6: perros
de rastro (detectan con su olfato)
GRUPO 7: perros
de muestra (“muestran” la presa)
GRUPO 8: perros
cobradores de caza y de agua
GRUPO 9: perros
de compañía y toy (pequeños)
GRUPO 10:
lebreles y semejantes
Los perros se
dividen en categorías según sexo y
edad. Se ponen en juego puntos para lograr los títulos de Joven Campeón Argentino, Campeón Argentino y Gran Campeón
Argentino. En Exposiciones Internacionales como la que estamos llevando a cabo
también se entregan Certificado de Aptitud a Campeón Internacional de Belleza y
Certificado de Aptitud a Campeón Latinoamericano de Belleza. Estos 2 últimos se
entregan solamente al mejor macho adulto y a la mejor hembra adulta.
El Juez teniendo
en mente el “standard” de cada raza selecciona según su criterio, el mejor cachorro de raza, el mejor joven de raza y el mejor
adulto de raza de cada una de las razas que está juzgando.
Los ejemplares
ganadores de cada raza, compiten por el mejor
de grupo tanto en cachorros, jóvenes y
adultos.
El ganador del
grupo compite por el mejor de exposición.
Lo que significa que en el final de exposición tendremos en pista 10
ejemplares para cada una de las categorías (cachorros, jóvenes, adultos).
jueves, 3 de julio de 2014
lunes, 30 de junio de 2014
Notas y consejos
Por Marita Subiza
La experiencia de años dedicados a la crianza
responsable de perros de raza Boyeros
de Berna en los últimos veinte años
me ha permitido aprender mucho con respecto a la misma, con aciertos y
también con errores. Por eso, en esta nota trataré de que esa experiencia ayude a aquellas personas interesadas en
adquirir una mascota y que luego, ya sea porque desean simplemente tener un
cachorro de su perro o bien porque
quieren encarar la crianza de ejemplares con una finalidad de comercial,
deciden dedicarse a la crianza. Desde ya debo adelantarles a estos últimos que criar con responsabilidad, la única
forma permitida y honesta, implica invertir mucho dinero.
Como criadora de la raza Boyero de Berna desde
1996 debo confesar que realmente me mueve algo emocional. No estoy segura si yo
los elegí o ellos me eligieron a mí. Desde que conocí el primer Boyero, me
enamoré del temperamento afectuoso y del aspecto atractivo que los
caracteriza. Como criadora de
Boyero de Berna, mi objetivo es conservar y perfeccionar las virtudes de la
raza tan especial: estructura robusta y armoniosa, carácter equilibrado, celoso
guardián de su territorio y excelente compañero. Una vez establecidas las
características generales de los ejemplares, he tratado de mantener una
tipicidad dentro de mi criadero. Lograr esto lleva años de selección, buscando
siempre lo mismo, perros que cumplan con su estructura y temperamento.
Para mantener la tipicidad comentada, de cada
lechigada que nace en el criadero se deben seleccionar y conservar los mejores
ejemplares, es decir, aquellos que más se acercan al tipo ideal que se
pretende. No es tarea fácil, ya que a veces, aun en una camada numerosa, no
aparecen cachorros con las características correctas para asegurar la
homogeneidad y el mejoramiento progresivo del criadero. La búsqueda va dirigida
entonces a los ejemplares que mejor obedezcan a los criterios de estructura,
colores y temperamento. Cuando he
traído ejemplares del exterior, los seleccioné con ese mismo concepto,
atendiendo al tamaño de la cabeza,
que debe ser importante, buenos
aplomos, buenos movimientos, ojos oscuros, temperamento inmejorable,
mordida excelente, sin faltas
dentarias, buen implante de orejas y cola, excelente dorso, caderas y codos.
Si
obtengo productos con estas características sé que voy por el buen
camino en el perfeccionamiento de la raza. Para lograrlo, estudio, hago cursos,
asisto a congresos y sé escuchar los consejos de criadores expertos en el
exterior y de otros criadores responsables de nuestro país, así como los
consejos de mi veterinario de cabecera.
Otro aspecto a tener en cuenta es ser
cuidadoso al momento de dar servicios a perras ajenas al criadero. Se debe ser
riguroso en la exigencia de las placas radiológicas que certifiquen la ausencia
de displasia de caderas y codos, y en los análisis de laboratorio para
enfermedades infectocontagiosas. De la misma manera, no se deben aceptar cruzas
con ejemplares que no posean las características esenciales de la raza. Hay que cuidar la excelencia de la
línea de sangre del criadero, lo que permite andar sobre pasos seguros y evita
encontrarse con sorpresas desagradables. Afortunadamente, en la Argentina
contamos con criadores de Boyeros de Berna muy responsables que han llevado a
que nuestros ejemplares puedan competir
a nivel internacional, obteniendo los principales reconocimientos.
Los 10 raglas
del criador responsable
Cuidar el estado sanitario del criadero
Vigilar el estado sanitario cachorros
Limitar la cría
Elegir bien a los futuros propietarios
Fijar especialmente el temperamento
Buscar ejemplares lo más lejos posible en cuanto
a línea de sangre
Hacer el seguimiento de las crías
Dar descanso de las hembras
Sociabilizar adecuadamente los cachorros
Observar el buen control veterinario
La
importancia de la convivencia con la madre y los hermanos en la educación del
cachorro
Para obtener un perro equilibrado, de buen
temperamento, sociable y obediente es necesario contar con una madre que
posea esas mismas cualidades. Por esta razón, si bien tanto el macho como la
hembra aportan el mismo 50 % de carga genética, es más importante una buena
madre que un buen padre. El perro
al nacer trae una herencia de miles de años de convivencia con el hombre que lo
condiciona naturalmente a compartir el mundo, pero esta sociabilidad innata se
puede perder o alterar si no se complementa con la apropiada educación que
recibe de la madre y con el entrenamiento que ejerce jugando con sus hermanos
de lechigada.
O sea que la primera premisa de una buena
crianza canina es elegir una hembra con condiciones óptimas para ser una buena
madre. La segunda es respetar el tiempo que la misma necesita para modelar el
carácter de sus cachorros.
Los etólogos consideran que este tiempo de
convivencia no debe ser menor de ocho semanas. Durante el mismo, la madre
ejerce plenamente el papel de educadora de las conductas de sus hijos mediante
un sistema de premios y castigos. Sin coartar sus avances exploratorios, va a ir corrigiendo las
acciones que considera inapropiadas.
A medida que la madre va disminuyendo su atención sobre los cachorros,
estos enfocan su vida social hacia los hermanos.
Un cachorro separado prematuramente de su
madre y sus hermanos puede presentar posteriormente anomalías en sus relaciones
sociales con los humanos y con otros perros.
Las fases
en la maduración del cachorro
Los especialistas consideran que en la
formación del carácter del cachorro se suceden las siguientes fases:
1. Fase neonatal: primeras dos semanas de vida, en el cual el cachorro
prácticamente duerme todo el día. Solo se despierta para mamar. Defeca y orina
por la estimulación lingual de la madre. En este período se recomienda
manipular el cachorro para estimular la maduración del sistema nervioso.
2. Fase de transición: tercera semana de vida, ya con los ojos abiertos se
inicia la exploración. Aparecen las conductas de juego. Se independizan la
micción y la defecación.
3. Fase de socialización: de la cuarta a la duodécima semana, importante
por la aparición del imprinting o
impronta, la etapa fundamental para fijar la conducta del perro. En este
período, el animal aprende a reconocer y a convivir con otros individuos de su
especie y de su especia amiga, el hombre.
Si se saltea esta fase, los trastornos del perro resultarán muy
difíciles de corregir.
Fase juvenil: desde la decimotercera semana hasta la madurez
se
domingo, 29 de junio de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
Notas y consejos
RECOMENDACIONES PARA
LA ADQUISICION DE UN CACHORRO
Por Marita Subiza
Es el fin de este artículo poder ayudar a todas
aquellas personas que están interesadas en adquirir un cachorro. Es importante
comprender que la mayorías de estas recomendaciones son generales a todas las
razas.
.
La decisión de la compra de un perro, quizás
sea el más importante. Es aquel
momento donde toda la familia decide
adoptarlo como un integrante más de la misma. No debe ser una decisión tomada a
la ligera, ya que será nuestro compañero a lo largo de muchos años. Debe
estudiarse detenidamente cuál es la raza que más se adapta a nuestras
necesidades. No todas las razas son para todas las personas, cada una de ellas
son diferentes, cada raza debe respetar su patrón genético, no podemos
pretender que un animal puramente de compañía tenga aptitudes de defensa.
Lo que pretendemos es dar una norma general
para la selección de un cachorro..
Una vez que hayamos decidido la raza, es
importante que el ejemplar a adquirir tenga sus papeles de inscripción a Federación Cinológica
Argentina. No es un simple trámite, ya que en estos documentos se identifica todo el árbol genealógico
de nuestro futuro perro. Nos
garantiza que los perros son criados bajos ciertas normas que nos exige la
Federación, así sabemos cuales son sus padres y como es la historia de su
progenie, Podemos investigar con los nombre de los padres las futuras aptitudes
de nuestro cachorro.
La primer norma de selección es conocer las cualidades naturales de
los padres, y si es posible su línea de sangre ( porcentaje de individuos aptos
en su progenie).
Recomiendo visitar el criadero,
conocer el ambiente donde
fue criado, las condiciones sanitarias y de limpieza.
Como segundo paso evaluaremos la calidad de la
madre, su grado de atención con los cachorros, la estabilidad del carácter,. La
integración social o la autonomía
del perro dependen en gran medida de la relación con su madre.
Es por eso también tan importante, no separar el cachorro de su madre hasta que
estén dadas las condiciones; nunca
antes de la octava semana. La madre juega, enseña, pone limites, en el mismo
idioma, por lo cual, llevarlo antes es educarlo sin naturalidad y sin los
matices sutiles de la auténtica progenitora.
En la camada debemos buscar un cachorro que se
integre en los juegos comunes y que busque interacción entre los hermano, con
la madre o con los criadores humanos. También es importante evaluar si ante un acontecimiento nuevo, el cachorro muestra autonomía e interés
por explorar.
Es importante diferenciar autonomía de independencia.
Autonomía: Busca jugar con camadas y criadores.
Ante la novedad, se acerca a explorar. Acepta correcciones de la madre sin
miedo, ante una experiencia mala, se asusta un poco pero después actúa normalmente Sabe refugiarse en la madre.
Independencia: juega solo y le molesta ser
interrumpido por sus hermanos o
criadores. Tiende a ignorar las novedades. Rechaza el contacto con gente nueva.
Ante un susto se refugia en un rincón. Esta última condición los hace poco
aptos para el trabajo.
El cachorro debe estar desparasitado, por lo
menos dos veces, y junto con el cachorro se debe desparasitar a la madre. Cuando se retira un cachorro de su
criadero, debe hacerse un examen parasitológico para tratarlo individualmente
si hiciera falta.
No olvidar la conveniencia de solicitar los certificados
de libre de displasia de los padres.
Hay que controlar la mordida del cachorro, la
que no debe ser prognático ni
enognático. La mordida debe ser en tijera, los dientes superiores deben apoyarse sobre los
dientes inferiores.
Controlar el color de ojos, no son permitidos
los ojos celestes.
El manto debe ser tricolor, no puede faltar
ninguno de los tres colore:, negro,
blanco y marrón fuego.
Controlar los papeles de FCA, ante cualquier
duda consulta previamente con la Federación. No son admitidos papeles de otras
instituciones, ya que no tienen valor. FCA es la única entidad reconocida
internacionalmente.
Controlar los certificados de vacunación, y
desparasitación,
Notas y consejos
El aseo y cuidados de los Boyeros Suizos
Estos consejos van
sobre todo dirigidos a los propietarios de Boyeros de Berna, ya que es la raza
que tiene el manto largo.
Un cepillado
periódico debería ser suficiente parta mantener en forma el pelaje de nuestro
perro, recurriendo al baño solo en ocasiones especiales. Sobre este particular,
la constancia es la virtud que más cabe destacar.
Dependiendo de
la raza del perro elegiremos los útiles dimensionados a la dureza y longitud
del pelo.
Primero
situaremos al animal sobre una mesa o repisa desde la cuál tengamos fácil y
cómodo acceso a toda su anatomía.
Empezamos
pasando los dedos por el pelaje del animal, detectando y eliminando todos los
objetos y partículas extrañas adheridas al manto, así como posibles nudos.
A continuación
cepillaremos enérgicamente con el cardador para quitar la borra en la dirección
del crecimiento del pelo, para acabar con un cepillo o gamuza en las razas de
pelo corto y con el peine en las de pelo largo, esta vez en las dos direcciones.
Frecuencia:
Las razas de pelo largo, con propensión a la formación de nudos, requieren un
cepillado diario de mantenimiento, incluso varias veces al día en periodos de
muda, mientras en las razas de pelo corto es suficiente una vez por semana.
En general,
los perros de ciudad, donde el aire está saturado de polvo y partículas en
suspensión que se adhieren al pelo, requieren mas cuidados que los que viven en
el campo, donde las condiciones ambientales son más naturales.
En condiciones
normales, un par de baños anuales son suficientes para nuestro perro. El aseo
rutinario mantendrá en perfecto estado de limpieza a nuestro can. Esta
parquedad en los baños no es debida a que a los perros no les guste o convenga
el agua, en muchas ocasiones les encanta; es el champú lo que les es
perjudicial para el equilibrio de los aceites naturales del pelo.
Por añadidura,
el perfume del jabón suele molestar en demasía a nuestro compañero, Comenzaremos
duchando al perro con agua tibia empezando por la cabeza y con el que se
revolcará a la primera ocasión con tal de recuperar su olor a perro. Así pues,
debemos elegir un buen champú y un acondicionador especialmente formulado para
perros que ocasione el mínimo trastorno a nuestro compañero.
Tras un paseo
por el campo suele ser suficiente un baño con agua tibia para quitar el barro.
Antes de
iniciar el baño cepillaremos el perro con el cardador para evitar que el pelo
se apelmace.
chorro cerca
del cuerpo para que el agua penetre a fondo en el pelaje.
A continuación
aplicaremos el champú, primero en la cabeza y luego en el cuerpo, procurando
friccionar bien el pelaje. Con la mano cubriremos los ojos del animal para
evitar que le entre el jabón.
Enjuagaremos a
conciencia procurando eliminar absolutamente todo el champú.
Al finalizar
el baño debemos poner especial atención en el secado. Primero, y en el caso que
no dejemos que el animal se sacuda, un escurrido de arriba -abajo, delante
-atrás con las manos, luego un secado con la toalla en sentido del pelo, para
evitar la formación de nudos y finalmente un acabado con el secador,
especialmente en las razas delicadas y de pelo largo.
Los cachorros
menores de tres meses son un caso aparte. Solo debemos bañarlos en ocasiones
excepcionales y preferentemente bajo consejo veterinario. En todo caso debemos
prestar especial atención al champú que utilizamos y sobre todo al secador. En
los cachorros es imprescindible el uso del secador tras el baño para procurar
que no pasen frío.
Fuente: La red
de Los Amigos de los Boyeros de Berna, España
viernes, 7 de febrero de 2014
lunes, 23 de diciembre de 2013
Ejemplares La Tregua
viernes, 6 de diciembre de 2013
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